Bebés jugando con cuchillos (Grupo AJEC, 2008)

Premios Ignotus Mejor Antología 2009
Recomendado por Literatura Fantástica
Recomendado por Estudio en Escarlata

Bebés jugando con cuchillos. Vienen por la noche, amparados en la oscuridad, aprovechando que los adultos dormimos. Entran en nuestros cuartos y se deslizan hasta los armarios. Allí descansan, la espalda apoyada contra la puerta, acariciando la hoja del arma con sus dedos sonrosados. Y sonríen. Nunca he podido comprobarlo, pues cuando enciendo la luz ellos ya se han marchado, temerosos de enfrentarse cara a cara con su víctima, pero lo sé.

Usted también lo sabe, claro.

Para olvidarme de ellos, escribo sobre el dolor, sobre la soledad, sobre la muerte. Escribo sobre el miedo. Lo hago por los niños, por los niños que juegan con cuchillos. Esos niños me aterran. Pero la evidencia me dice que esos niños tendrán padres, padres despreocupados, padres felices, padres amables que leen lo que escribo. Padres que, tras leer este libro, sentirán lo mismo que yo.

Incluye los relatos:

Propiedad Intelectual
F. A. Q. (Finalista VI Premio Melocotón Mecánico)
Días de Otoño (Premio Ignotus 2006)
Todo lo que siempre quiso
El instante más triste (I Premio Pasadizo Ciencia—Ficción)
Origami (Premio Ignotus 2003)
La hora de la verdad (Nominado Premio Ignotus 2004)
Zarza (Finalista I Premio Axxon)
Lo más dulce (Nominado Premio Ignotus 2009) (Finalista Premio Xatafi-Cyberdark 2009)
Vivo en tu armario
Anunciación (Finalista I Premio Vórtice Ciencia—Ficción)
Al final de este viaje
Fragmentos de una flor de pétalos carmesí
Cuerdas
Al caer la noche
Por un puñado de dólares (Mención Especial del Jurado V Concurso Melocotón Mecánico)
Polaroid
Huerto de cruces (Premio Xatafi—Cyberdark 2007, Ganador I Premio Vórtice Terror 2005)

Reseñas en prensa

¿Gusto o conveniencia? Pues si me apuran yo diría que en cierta forma esa ralentización conviene al relato, lo ilustra (estoy hablando de Días de otoño, donde el protagonista es un anciano); son narraciones donde lo que menos importa es la siquis del protagonista. Lo más dulce es el relato paradigmático y el exponente más logrado de este grupo primero. También Todo lo que siempre quiso. Luego ya empezamos a ver que no es que al escritor le guste esta forma de narrar, si no que es lo que le conviene al relato, lo que se ajusta, y coincidirán conmigo cuando lean F. A. Q. donde efectivamente la ausencia de cualquier nexo, de información blanca para relacionar los segmentos de esta pieza, favorece el relato.
José Cruz Cabrerizo, en La Biblioteca Imaginaria.

Leído Bebés jugando con cuchillos no me queda duda de que Santiago Eximeno es grande. Posee las llaves de lo breve. Las cosas que se le ocurren sólo se le ocurren a él. Domina la palabra con una prosa falsamente sencilla, elaboradísima, trabajada, manipuladora y tramposa. Domina el magma de la pesadilla, que alcanza cotas descomunales en Lo más dulce, cuento que conecta con el relato que más le envidio: Umbría, aparecido en Historias Asombrosas. Domina el punto de vista, y te engaña todo el tiempo aunque siempre sabes que la cotidianeidad se acabará convirtiendo en un cristal hecho añicos tras el cual aguarda el monstruo de su imaginación. Creo que esa sensación única que logran sus frases nace de la precisión milimétrica y realista con que pinta el mundo real para de inmediato aniquilar toda lógica. A todos sus personajes les regala un alma sólo con el fin de arrancársela. Algo así logra con el lector. En pocas palabras, que Bebés jugando con cuchillos me ha dejado estremecido y perplejo. Meted esta lectura en vuestra vida. Merece la pena vivir por unas noches con el infierno acechando al otro lado del suelo. Por cierto que de los infiernos que componen el libro, me quedo con Cuerdas.
José Miguel Vilar-Bou, en El diablo me dijo.

Satisfará el libro al que busque una mirada menos placentera de las relaciones humanas, que es de lo que en el fondo tratan casi todas las historias contenidas en la antología: de conflictos familiares, de seres queridos ausentes, de renuncias, de desencuentros, de revelaciones sobre los que viven cerca de ti. Los que busquen [..] un libro que les sacuda, saldrán más que satisfechos.
Si resulta curioso que la escritura de los relatos sea una filigrana y aparente lo contrario, no es menos sorprendente que reducidos a temas, en estas historias aparezcan los clásicos de la literatura de horror —desde el vampiro (o una criatura que se le parece mucho) al denostado zombi, pasando por diversas formas fantasmales y alguna lovecraftiana deidad que podría formar parte de los más recientes mitos de Cthulhu— y sin embargo la impresión final es la de haber leído algo nuevo acerca de unas criaturas también desconocidas, diferentes.
Daniel Pérez Navarro, en Mobymelville.

Desde la Introducción cuyo contenido da título al volumen, con esa amenaza inverosímil y, al mismo tiempo, asentada de alguna forma en el subconsciente colectivo (algo que da buena cuenta de la manera que tiene el autor de retorcer lugares comunes y situaciones más o menos familiares, para dar como resultado algo completamente nuevo y original), hasta Huerto de cruces, una auténtica filigrana que se apoya de manera escalada en la sugestión, para desembocar en un final sencillamente angustioso, pasando por divertimentos falsamente inocuos como La hora de la verdad (pequeño documento ficticio, que tiene la virtud de congelarte la sonrisa de una línea para otra), el libro no es sino una apuesta literaria fuerte y elegante.
Javier Quevedo, en Walpurgisnacht.

Santiago Eximeno demuestra en “Bebés jugando con cuchillos” su calidad como cuentista, capturando la atención del lector en todo momento.
Si algo tienen en común todos los relatos del libro, es su ambientación realista. Sus protagonistas se sienten cercanos, podríamos ser nosotros mismos, o alguien de nuestro entorno inmediato. Por eso cuando cae el hacha el golpe resulta más contundente.
El conjunto se ve reforzado con un estilo de escritura que consigue crear atmósferas opresivas, crudas, sin que la lectura resulte por ello farragosa.
Pedro Escudero, en Sedice.com.

La literatura de Santiago Eximeno es extrañamente natural, cercana. Ahí reside gran parte de su fuerza, en su uso de imágenes y momentos identificables para el lector que no tardará en truncar a favor del escalofrío. El madrileño nos señala las sombras que se esconden tras la cotidianidad. El terror que acecha tras la normalidad, agazapado y hambriento. De hecho en este punto concreto este conjunto de cuentos reunidos en ‘Bebés jugando con cuchillos’ se parece bastante a los relatos escritos por el magnífico Roald Dahl. Historias reconocibles y cotidianas, rotas por la irrupción en escena de un elemento perturbador que desencadena la tragedia y el pavor.
Cualquier buen aficionado a la literatura de corte fantástico debería hacerse con este libro. [..]Si te acercas al mundo narrado por Santiago Eximeno, no encontrarás más que deliciosas y terroríficas sorpresas. Bueno, y una cosa más. Perturbación. Mucha perturbación.
Miguel Martín, en FantasyMundo.

El objetivo último de estas narraciones es provocar malestar, desasosiego, un escalofrío de inquietud. Para ello, Eximeno recurre a una acertada creación de atmósferas y, sobre todo, a desenlaces que dibujan horrores en la mente del lector más allá del punto final del texto. El mal que acecha en lo cotidiano resulta un motivo principal de muchas de las historias; la muerte, la vejez, la soledad o el castigo por vulnerar normas naturales son otros temas recurrentes. [..] ...el nivel del conjunto es más que notable, con al menos media docena de relatos sobresalientes. A menudo, en diversos foros, se alzan voces que protestan por la falta de frescura del terror actual. Esos aficionados críticos deberían olvidar posibles prejuicios y acercarse con premura a Bebés jugando con cuchillos. Si así lo hacen, a buen seguro cambiarán de opinión tras leer el libro.
Joaquín Torres, en Las leyes del contorsionismo.

Esta vez, irremediablemente, voy a empezar por el final: la casi homogénea antología de Santiago Eximeno, esta misma que, según declaraciones del propio autor, resume perfectamente su trayectoria literaria; la misma que abarca desde sus inicios hasta casi la actualidad, compuesta por una inmensa mayoría de relatos publicados tanto en Internet como en papel (únicamente son tres las historias inéditas), ésta, como decía, es bellísima: BE-LLI-SI-MA.
Pily B., en NGC 3660.

Una notable antología de cuentos, donde destacaría más la prosa de Santiago Eximeno que el planteamiento de algunos argumentos - aunque hay de magníficos-. Muy recomendable para conocer el estilo y obra de este autor.
Eloi Puig, en La Biblioteca del Kraken.

Bebés jugando con cuchillos es de esos libros curiosos, absorbentes y extraños, que no dejan indiferente a nadie tras su lectura.
[..] es de esos libros un poco al uso actual, con hibridaciones de género (no sabemos muy bien muchas veces si estamos ante un relato de ciencia ficción, de fantasía o de terror) y con elementos mestizos que Santiago Eximeno domina bastante bien.
En esencia, una buena recopilación de relatos fantásticos y una buena introducción al autor si aún no se lo conoce.
Enric Quílez, en El mundo de Yarhel.

Una excelente antología, de lo mejorcito que he leído. No hay un relato malo o que desluzca el conjunto, algo complicado en cualquier recopilatorio. Además la ambientación y la cercanía con la que se tratan los personajes consigue que se empatice en gran medida con ellos, todo un acierto narrativo.
Pedro Escudero, en Deprisa, deprisa.

Asura
(Grupo AJEC, 2008)

Asura

Asura, la novela publicada por Grupo AJEC en 2004, ha sido publicada en formato PDF bajo licencia Creative Commons para su descarga gratuita en la web de la editorial.

¿Quién es el Cruciforme?
(Saco de Huesos, 2010)

Cruciforme

Antología que recoge los microrrelatos publicados en Internet en el blog ¿Quién es el Cruciforme?, ilustrados por Pedro Belushi. Publicada por Saco de Huesos.