Muy altas tenía las expectativas tras el anterior libro de Stewart O’Nan. Y aunque no me ha defraudado esta Noche de difuntos lo cierto es que es un libro que sostiene su trama en una revelación final que, cuanto menos, es predecible. E innecesaria. La historia de falsa venganza, de culpabilidad y aceptación, funciona perfectamente sin ese final de artificio, y quizá precisamente ese final lastra un poco la brillantez del libro. Echo de menos profundizar algo más en Kyle, quizá el personaje con más carisma y que está menos perfilado, pero por lo demás pocas pegas puedo ponerle a un libro de ritmo lento, que hay que degustar como las viejas historias de fantasmas.
Sin duda Stewart O’Nan es un escritor que voy a seguir con atención, y que procuraré leer o bien directamente en inglés o bien en otra editorial que no sea La Factoría de Ideas, que de nuevo nos ofrece una traducción y una corrección más que floja.


¡Muchas gracias a todos los lectores que habéis adquirido Gas Mask!
El mono de hielo es un libro de relatos de M. John Harrison en el que este autor británico, más conocido por su obra de ciencia-ficción, explora la literatura de terror de atmósfera, en la línea de autores como Ramsey Campbell o Charles L. Grant. ¿El resultado? Sorprendentemente tedioso, aburrido y carente por completo de ritmo. Ofrece algunas instantáneas brillantes, como la imaginería desbordante de la aparición de Dios en “Un mundo a medida”, pero poco más. Compendio de variedad de árboles y flores -proliferan las enumeraciones de estas durante varios relatos-, de conversaciones a media voz, de sugerencias poco sugerentes y de, como en el caso de “Egnaro”, bromas sin sentido en la línea del viejo chiste de la bolita roja, me temo que es un libro completamente prescindible. La traducción de la edición de Ultramar tampoco ayuda, todo hay que decirlo. En fin, esperemos que el próximo sea mejor.
En 

Una iniciativa alocada del foro de
… comercializar con más garantías su obra, pero de verdad, si disfrutas escribiendo relatos, hazlo. Una cosa es que no sean rentables, otra que no sean publicables. Dentro del género fantástico existen múltiples posibilidades: revistas electrónicas, antologías que se convocan aquí y allá, revistas en papel tan emblemáticas como
Una antología de ficción mínima que incluye nombres tan relevantes como Ana María Shua, José Luis Zárate o Manuel Espada. Imprescindible. Reúne una excelente colección de microrrelatos alrededor del espejo como elemento inspirador en una edición muy cuidada. 
