Empecé a escribir ficción mínima porque es un género que me apasiona. Ya había tenido contacto con autores magníficos como Augusto Monterroso y con libros tan impresionante como 88 sueños, de Juan Eduardo Cirlot, una obra maestra que nadie debería perderse. Empecé a escribir ficción mínima también porque creía que era un género que se adaptaba a la perfección a la red de redes. Podías improvisar, crear breves piezas y subirlas a un blog para que todo el mundo lo leyera. Esta sensación me ha acompañado durante muchos años, hasta el punto de seguir escribiendo ficción mínima en mi cuenta de Twitter, por ejemplo.
Lo cierto es que empecé así, por pasión. Lo curioso es que seguí con ello por necesidad. Debido a las vueltas que da la vida el tiempo que tengo para escribir es más reducido y además tengo la costumbre de involucrarme en cientos de proyectos sin sentido cada año. Todo ello me lleva a tener la cabeza siempre llena de pequeñas ideas que me gustaría plasmar. Unas veces es necesario dejar que la idea madure, crezca y se convierta en una novela. Muchas otras apenas son necesarios ciento cuarenta caracteres para hacerlo.
Es lo que tiene una vida agitada, que cualquier momento es bueno para crear. Y géneros como la ficción mínima lo permiten. Desde luego muchos de esos pequeños microrrelatos no son producto de la improvisación y sufren un proceso de revisión tan serio -desde mi punto de vista, claro- como el resto de mis obras, pero en ocasiones surgen con naturalidad tal y como creo que deben ser publicados, y en esos casos no me resisto a volcarlos inmediatamente en Twitter, por ejemplo.
¿Qué otros géneros me llaman ahora mismo? El guión de cómic, por ejemplo. Ya he tenido la fortuna de que tres ilustradores hayan convertido en imágenes mis textos, pero lo cierto es que ahora mismo tengo al menos otros cuatro guiones a la espera de que tomen su forma definitiva. Escribir guiones de cómic no es más sencillo que escribir relatos, desde luego. Es algo completamente distinto. Pero reconozco que visualizar las viñetas y plasmarlo en el papel es algo que puedo hacer en este momento con más facilidad que escribir novelas, por ejemplo.
Así que me dejo llevar y escribo ficción mínima. Y guiones de cómic.
Ah, y diseño juegos de mesa, pero de eso hablaremos más adelante.