Archivo Mensual: abril 2012

Por un puñado de dólares

Hoy toca cerrar el módulo para el sistema de juego de rol Cthulhu Oscuro en el que estoy trabajando. Es un módulo que forma parte de mi iniciativa Doce meses, doce juegos. Un juego al mes. Y estamos… a 30 de abril. Vamos ajustadillos, pero en fin, seguro que hoy lo termino.

Seguro.

Es una adaptación de mi relato Por un puñado de dólares. Los mitos lovecraftianos en el Oeste. Así uno mis dos grandes pasiones artísticas: el horror y los vaqueros.

Publicado en Doce meses doce juegos, Juegos de rol, Publicaciones | 2 Comentarios

Los concursos literarios

Participo habitualmente en concursos literarios. También en otro tipo de concursos, como los de diseño de juegos de mesa, por ejemplo, pero la frecuencia con la que participo en concursos literarios es mucho mayor. Participo en todo tipo de concursos, sobre todo en los que están dedicados al relato y a la ficción mínima. Me alejo de aquellos premios que todos sabemos cómo seleccionan a los ganadores y busco los que… me dicen algo. Tampoco me atraen aquellos que carecen de jurado y se deciden con votaciones públicas, excepto en casos muy concretos.

Participo por diferentes razones, no siempre por interés económico. Es cierto que me acerco a algunos concursos porque el dinero que ofrecen es un excelente reclamo. Sin embargo no es mi motivación principal. Este año he participado en varios, exactamente en nueve. Todavía están dos de ellos pendientes de fallo. En los demás, como siempre, unas veces se gana y otras se pierde. Hemos empezado bien 2012 y he recibido premios en tres de ellos. Me gustaría compartir con vosotros mis reflexiones sobre qué me motivó a participar en cada caso y qué tipo de obra preparé para cada uno de ellos. Los ordeno por la fecha del fallo del jurado.

En primer lugar hablaremos del I Certamen de Microrrelatos del MNAD. En este caso los premios eran simbólicos (visitas guiadas al museo y lotes de libros) pero no por ello menos interesantes. Lo que me motivó a participar fue que era necesario incluir en el relato una serie predeterminada de palabras. Lo tomé como un juego y como siempre trato de hacer en estos casos, lo llevé a mi terreno. Quería hablar en esta ocasión de la crisis personales y de la única salida que logran encontrar algunas personas, desde el punto de vista de los que admiran a esas personas. Algo perturbador. No logré transmitir esa sensación tal y como esperaba, pero quedé contento con el relato y lo envié. Al final fue finalista, lo publicaron en su Web y recibí un bonito detalle del museo en casa.

En segundo lugar tenemos el Primer Concurso de Relato Corto EXE Fitness S. L. ¿Cómo me enteré de este concurso? Un amigo me envió un mail cuando lo descubrió navegando por la red de redes. Lo cierto es que yo estoy suscrito a deConcursos.com, un excelente sitio si eres un concursante compulsivo, y de vez en cuando paso por tus concursos literarios y la sección de concursos de Internacional Microcuentista para ver qué se cuece en ese momento. Pero no divaguemos. Participé en este concurso de Exe Fitness por dos razones. La primera, por lo curioso e inusual de su promotor. La segunda porque estaba trabajando en ese momento en un relato con claras influencias de la obra de Paolo Bacigalupi y me pareció interesante comprobar hasta qué punto un relato de ciencia-ficción distópica podría funcionar en un concurso de estas características. El relato ganó el concurso y yo recibí 400 € de premio, así que todo salió bien. Lo publicaron en su Web, por lo que como el anterior podéis leerlo si os apetece.

Como podéis ver, en el primer caso escribí el relato para el concurso y en el segundo envié un relato en el que estaba trabajando. En ese sentido no tengo un modus operandi, me dejo llevar.

En tercer lugar tenemos el II Concurso de Microrrelatos 5′ de Editorial Intangible. Ya tuve intención de participar en la primera convocatoria pero al final no lo hice. En este caso me apetecía participar porque ya conocía la editorial y me atraía su propuesta de concebir la publicación del microrrelato como obra independiente y autónoma, una osadía en este mundillo editorial donde priman las sagas interminables y los tochos de 800 páginas. En este caso el premio era la publicación, así que mataba dos pájaros de un tiro. El premio se falló ayer y mi relato Gallinas ganó, junto a los relatos de otros dos autores, Rocío de Juan Romero y Oscar G. Flantrmsky. Envié dos ficciones mínimas y, para mi sorpresa, se llevó la que menos esperaba, un relato de terror y asunción de la culpa que no tenía muy claro si funcionaba.

A veces la gente me pregunta qué hago para que mis relatos ganen en tal o cual concurso. Yo siempre respondo lo mismo: perder en otro centenar.

 

Publicado en Eximeno, Ficción mínima, Literatura, Premios, Publicaciones | 5 Comentarios

Sobre la pérdida

Ayer estaba leyendo de nuevo el libro High Score!, quizá uno de los más interesantes si se quiere tener una visión global de la historia del mundo de los videojuegos. Desde luego es el más nostálgico. Está lleno de imágenes, de historias, de detalles, pero sobre todo de anécdotas, de opiniones de los creadores, de arte. Es un libro sobre los videojuegos y, como todos los libros de este tipo, sobre la pérdida.

Dice en la contraportada Richard Garriott que “Las imágenes de este libro son nada menos que una instantánea de los grandes hitos de nuestro pasado reciente que pronto será imposible ver, quizá nunca, fuera de este libro”. Lo primero que pensé es que tenía razón. Muchos de estos juegos serán olvidados para siempre en pocos años. Todavía quedamos nostálgicos de la primera época de las máquinas recreativas y muchos recordamos el Galaxian, Space Invaders, Pac-Man, etc. Pero yo jugaba a muchas otras que han quedado relegadas al olvido, que solo un puñado de nostálgicos tienen en mente y que las nuevas generaciones ignoran sin reparos. Ocurre lo mismo con los juegos de consola. Con los de PC. Con la literatura. Con todo.

Con el paso de los años comprendes que vivir es tener siempre a tu lado una terrible sensación de pérdida.

Mucha gente que ahora mismo está desarrollando videojuegos para iPad ni siquiera sabrá quién es Richard Garriot. Por supuesto no habrá jugado jamás al Manic Miner en un ZX Spectrum. Ni siquiera en un emulador.

Y no estamos hablando de juegos o autores que pasaron desapercibidos en su momento. Simplemente cada generación busca y crea sus propios iconos y deja de lado los anteriores. Dicen que la nostalgia es una herramienta perfecta para el negocio. No lo dudo. No hay más que ver los remakes de viejas películas, los juegos de mesa de los ochenta reeditados en la actualidad, la decoración, el arte, la moda. Vivimos de nuestros recuerdos y, si no lo hacemos, nos acusan de sufrir el síndrome de Peter Pan.

Lo peor es que en los últimos veinte años el descarte de las novedades y su catalogación como producto nostálgico se ha acelerado. Sobre todo en el mundo de los videojuegos, pero ocurre lo mismo con la música, con la literatura. En todo lo relacionado con el arte y la creación. Será que me estoy haciendo viejo, pero cada vez más necesito parar. Borrarme del Facebook. No apuntarme a Google+. Volver a abrir un blog.

Y, sobre todo, encender el PC, arrancar un emulador de ZX Spectrum y jugar un centenar de partidas al Maziacs.

P.D. High Score! es un libro de 2002. Es, en sí mismo, un objeto perdido cuyo valor para los jugadores actuales es meramente nostálgico.

Publicado en Eximeno, Videojuegos | 5 Comentarios

Donaciones, crowdfunding y mendicidad

Ayer estuve en el Parque del Retiro. Vimos varias obras de títeres, en concreto las del grupo Títeres Clavileño, al que seguimos desde hace muchos años.  Es una empresa familiar que reparte sus obras entre Madrid y Peñíscola, y muchas de esas obras las podemos recitar de memoria. Para recaudar fondos utilizan diversas formas, desde sortear una marioneta -el famoso Pepo- hasta pasar el sombrero o vender el libro con las obras (libro impresicindible, por cierto) o un DVD.

Yo siempre colaboro cuando terminan las obras de títeres.  Lo veo como el pago de la entrada al espectáculo. Simbólico, pero pago al fin y al cabo. Siempre lo he sentido así.

Recuerdo que cuando lancé mi novela Condenados como una iniciativa de crowdfunding hubo gente que lo vio directamente como mendigar unas monedillas. Lo cierto es que me sorprendió, nunca lo había visto así. Recordé que en el pasado había añadido un botón de donaciones a través de Paypal en mi editorial electrónica Ediciones Efímeras, así que me pregunté… ¿estoy mendigando unas monedas por mi… arte?

Desde mi punto de vista no es así, claro. Me encanta lanzar iniciativas sin ánimo de lucro y, mientras pueda, seguiré haciéndolo. Pero también entiendo que haya gente que, una vez tiene el producto gratuito en sus manos, sienta la necesidad de colaborar de alguna forma. Por ese motivo abrí en su momento la posibilidad de colaborar con Ediciones Efímeras y la abro ahora para Doce meses, doce juegos.

En esencia no cambia nada, el trabajo será el mismo y no estará condicionado a esas colaboraciones, claro. Así que podéis seguir disfrutando de Doce meses, doce juegos de la misma forma que hacíais hasta ahora. Y así será siempre.

 

Publicado en Eximeno, Juegos de mesa | Deja un comentario

Urbys, Axxon e Hina

Hace ya muchos años me llamó la atención una iniciativa que habían lanzado en la revista electrónica Axxon llamada Urbys. Trataban de crear una ciudad virtual con la colaboración de diferentes autores, que no solo definían calles y edificios relevantes de la ciudad, sino que además creaban un relato ubicado en la infraestructura que habían ayudado a desplegar en la ciudad. El proyecto quedó incompleto y murió en 2005, pero sigue vivo en la Web.

Me mostré interesado por el tema y me invitaron a participar. Preparé una breve descripción sobre La estación Tragondo y escribí un pequeño relato, una ficción mínima, para ella titulado Hina. Todo esto ocurrió allá por 2003, hace mucho, mucho tiempo. Hoy he vuelto a leer la historia. No reconozco mi prosa, pero tampoco la rechazo como me ha ocurrido con otros textos. De hecho la historia me gusta. Cambiaría cientos de miles de cosas pero, en esencia, me gusta.

Así que si sentís curiosidad y queréis ver qué cosas escribía y publicaba en 2003, leed Hina.

Publicado en Eximeno, Ficción mínima, Literatura, Publicaciones | Deja un comentario

¿Por qué no quiero publicar?

Hoy he descubierto en Amazon la antología de literatura zombi que Dolmen publicó en 2010 y que recogía un relato mío titulado “Fragmentos de nuestra muerte”. La he descubierto cotilleando por la librería, porque no está enlazada con mi nombre (Cláusula Novena del contrato), ya que han omitido “Santiago”.

Curioso, porque el resto de mis obras publicadas en Amazon sí lo están.

De todos es sabido que mi relación con Dolmen no es cordial. No me interpretéis mal, no tengo un pleito abierto con ellos ni nada por el estilo, pero tardaron demasiado en pagarme el anticipo de uno de mis relatos y no me han enviado absolutamente ningún dato acerca de las liquidaciones anuales de los libros en los que he participado (Cláusula Décimo segunda del contrato). Ya se sabe, tienes que estar contento con publicar. El dinero es solo para los editores. Los distribuidores. Los libreros.

En fin, que he encontrado este libro en formato ebook, algo que por contrato tenía firmado, y me apena que ni siquiera se hayan molestado en informarme de que iban a editarlo (cláusula Décimo primera del contrato).

Cada día tengo menos ganas de publicar, la verdad.

Publicado en Eximeno, Literatura, Publicaciones | 4 Comentarios

¿Quieres ser James Herbert?

He visto en OcioZero que se debate sobre la literatura de terror en castellano. Sobre las expectativas de los escritores que han publicado sus primeros libros, de la conveniencia o no de la etiqueta ESCRITOR DE TERROR, de cómo todo el mundo escribe género pero quiere salir de él, etc.

Una frase de Miguel Puente creo que lo resume a la perfección:

“Lo que no voy a hacer (aunque fuese cierto), es echar la culpa a otros de no conseguir editar como me gustaría.”

Sí, de lo que se habla en el hilo no es de escribir, sino de publicar. De cómo publicar para vender más ejemplares. Entiendo que es importante -no creo que haya nadie, por mucho espíritu de escritor maldito que tenga, que quiera vender poco cuando publica en una editorial-, pero me gustaría que el debate se centrara más en lo literario. Que se habla también de ello, sin duda, y yo mismo aportaré mis impresiones sobre el tema, que OcioZero es uno de los foros en los que más cómodo me encuentro. Sin embargo ya no me atrae tanto hablar sobre qué vende, qué no vende, quién tiene la culpa de que no se venda y demás.

Hoy, por ejemplo, me pregunto cuántos de esos autores quieren ser James Herbert. Por mencionar a un autor de prosa poco cuidada, de historias no demasiado elaboradas, que ha tenido una carrera literaria excelente y ha podido vivir de sus libros sin complejos. James Herbert es un escritor de terror que escribe terror para consumidores de literatura de terror. Nada más. Y nada menos. Está en la misma lista que autores como Stephen King, Dean R. Koontz o… Richard Laymon, por ejemplo. Y sin embargo estos nombres que menciono tienen puntos en los que difieren claramente de la línea escogida por James Herbert.

¿Quiero ser yo James Herbert? No. Lo cierto es que no. Y no sabría bien decir por qué. Porque escribe terror, como yo. Porque adora el género, como yo. Porque tiene cientos de miles de lectores, como… como Stephen King. Pero no, me siento más cómodo si me comparan con William F. Nolan, por ejemplo. Probablemente porque lo mío son las distancias cortas y porque me gusta experimentar con el estilo y el tono en cada relato.

Pero he leído muchos libros de James Herbert y respeto su trabajo.

Porque adoro la literatura de terror.

Y me gusta que los lectores, si lo desean, me encasillen.

Publicado en Eximeno, Literatura | Deja un comentario

Crowdfunding

Desde Febrero de 2011 hasta ahora han surgido tropecientas iniciativas de crowdfunding en España.

Recuerdo que mi interés real por este tema surgió cuando descubrí Kickstarter. Y surgió, como surgen todas mis inquietudes, primero como consumidor. Vi que era una plataforma magnífica para poder participar de forma activa en proyectos que, por los caminos trillados por la industria, tenían pocas posibilidades de ser comerciales. Lo primero que me interesó fue acercarme a proyectos culturales -literarios, cinematográficos, videojuegos, etc.- de marcado carácter indie y colaborar con ellos para poder recibirlos cómodamente en mi casa. Al principio eran proyectos literarios más que otros los que llamaron mi atención, después, ya en 2012, llegó la avalancha de los juegos de mesa. En fin, que el crowdfunding era, para mí, un sistema perfecto para viabilizar la producción de productos marginales que deseaba tener en mis estanterías.

Como mi propia obra.

Debo reconocer que lo escribo, que lo que diseño, no tiene muchas veces una salida comercial. Influyen muchos factores. La calidad, la distribución, la edición. Muchos. La calidad del trabajo realizado es el primero, claro. Centrándonos en la literatura, yo intento siempre dar lo mejor de mí, pero no es suficiente para alcanzar un mercado amplio. El lector es inteligente y tiene su propio criterio, y muchas veces la literatura que yo ofrezco no es lo suficientemente brillante -o no trata temas de interés, o no tiene la forma adecuada- para llamar su atención. Por otro lado están los géneros. Yo escribo sobre todo relato y ficción mínima, lo que limita el espectro de lectores potenciales que puedan estar interesados en mi obra. Después debemos añadir que escribo literatura de terror, lo que limita aún más el nicho.  Y que lo que escribo es triste. Y desagradable. Y pretendo provocar una reacción emocional adversa en el lector.

Por lo tanto no es raro que pensara que el crowdfunding era una buena forma de plantear la publicación de uno de mis libros.

Lo planteé con una novela, Condenados, en una de las primeras plataformas que surgió, Lánzanos. La verdad es que no puedo quejarme, ya que solicité una cifra simbólica, 666 €, y no tuve problemas en alcanzarla. Después la editorial Saco de Huesos se ofreció a publicar el libro, así que la experiencia fue más que buena. ¿Quién colaboró en la iniciativa? Amigos, conocidos del mundillo, gente que leía -y lee- mi Twitter, completos desconocidos. Una excelente mezcla porque la mayor parte de lo recaudado no provenía de la gente más cercana, lo que hubiera devaluado por completo el proyecto. ¿Repetiría la experiencia? Claro. Lo hice. Y esta vez no lo logré.

Lo planteé por segunda vez con Doce meses, doce juegos, una iniciativa para publicar doce juegos de mesa bajo licencia CC en formato print&play. Lo hice con Goteo, una plataforma más centrada en este tipo de iniciativas relacionadas con las licencias Creative Commons. Esta vez la cifra era mayor, pero también era mayor la recompensa. Sin embargo no logré llamar la atención del público interesado como hice con la novela. ¿Por qué? Por muchas razones, creo. Porque no soy tan conocido en el mundillo de los juegos de mesa como en el literario. Porque no supe venderlo correctamente. Porque cuando lo lancé solo podía ofrecer información sobre media docena de juegos y no llamó la atención del consumidor potencial. Porque era caro. No lo sé, pero seguro que fue una suma de estas cosas y muchas otras que no controlé.

Lo que sí tengo claro es que este sistema, que no es más en ocasiones que un preorder estilizado, funciona. No siempre, pero funciona. Los dos próximos juegos de mesa que llegarán a mi casa lo harán desde dos iniciativas financiadas mediante crowdfunding. In Absent(i)a, una de las más hermosas iniciativas poéticas que he visto en años, también logró llevarse a cabo gracias a los mecenas.

No sé si repetiré alguna vez como creador, pero como consumidor, soy un creyente practicante.

 

 

Publicado en crowdfunding, Eximeno | 2 Comentarios

Lucha Ficción

Cuando era más joven estaba fascinado con la literatura no lineal. En aquella época, cuando en vez de un portátil tenía un flamante ZX Spectrum, las aventuras conversacionales como The Hobbit -que me forzó a aprender inglés- o las que Dinamic publicaba en castellano me atrapaban durante semanas. Pero no solo teníamos aventuras, también proliferaban los librojuegos, al principio los de la colección Elige Tu Propia Aventura, después los de Dungeons&Dragons (ah, y yo acababa de empezar a jugar a rol) y, finalmente, los que lograron convencerme de que era el género perfecto: los libros de Lucha Ficción. Cuántas veces habré jugado/leido El hechichero de la montaña de fuego, La ciénaga del escorpión, La mansión infernal o El guerrero de la autopista. Cada uno tenía sus peculiaridades, sus detalles que lo convertían en algo especial. Y había cientos de ellos, como se puede ver en la página de Demian.

 

Hace poco Timun Mas reeditó algunos de ellos y me los compré, claro. Todavía conservo también algunos antiguos, y me hice con uno de los que publicó No Solo Rol y me dejó buen sabor de boca.

En fin, toda esta introducción sobre mi relación como lector con la literatura no lineal para hablaros de mi relación con ella como creador. Porque lo cierto es que siempre quise crear aventuras como las que jugaba, y ya en 2001 diseñé y programé junto a Guillero Lafuente La llamada de Cthulhu, una pequeña ficción interactiva que fue muy bien acogida por la comunidad de aficionados al género. Sí, todavía existen aficionados a este tipo de experimentos, y aunque la comunidad es pequeña, la gente sigue ofreciendo obras todos los años.

Creé varias más, ninguna de ellas memorable ni demasiado larga. Ya por entonces me llenaba más la literatura y el diseño de juegos de mesa y lo fui dejando de lado… hasta ahora. El gusanillo volvió hace poco y preparé un pequeño experimento llamado Hazlo, que unía la ficción interactiva con otra de mis pasiones, la ficción mínima.

Ahora estoy preparando más adaptaciones al sistema sobre el que está desarrollado Hazlo, llamado Undum. Dos historias, como Hazlo, que inviten a reflexionar una vez terminada. No solo aventura, también algo más. Que el lector se sienta incómodo, que lo recuerde.

Una idea que hace tiempo pasó por mi cabeza y que no sé si llegará alguna vez a cristalizar es publicar un libro-juego… de ficciones mínimas. Sip, una locura nada comercial pero que me atrae muchísimo. Lo que escribo para el libro se adapta como un guante a Undum, y viceversa, así que una forma u otra verá la luz. ¿Cuándo? Eso depende de muchos factores, pero ya sabes:

a) Si quieres que lo publique en 2012, ve a la página 100

b) Si prefieres que no lo haga, ve a la página 384

Publicado en Eximeno, Ficción interactiva, Ficción mínima | 4 Comentarios

¿Por qué escribo literatura de terror?

La imagen que acompaña esta entrada es una regadera de bebés.

En concreto el modelo summerBaby FLORABUBBLE. Fabricada en PVC resistente, en diferentes colores. A la venta por menos de 10 euros en las tiendas Imaginarium. Adaptada a las manitas de los niños, para que puedan llevarla con comodidad.

Tengo una igual en mi casa.

Una regadera para bebés.

La primera vez que la vi pensé que era una máscara de gas. Para bebés.

Por eso escribo literatura de terror.

Publicado en Eximeno | 3 Comentarios