El 3 de Febrero de 2012 tuve una idea que, en en ese momento concreto, me pareció genial. Llevaba dando vueltas a la idea de ofrecer un producto nuevo en Palabras del Cruciforme que no tuviera como base el papel y de pronto, casi por sorpresa, encontré una alternativa más que atractiva: ofrecer dados personalizados. Sí, dados de los de seis caras, de esos que puedes encontrar en cualquier tienda, pero con una imagen personalizada en sus caras. En concreto un bidi. Y algunos os preguntaréis, ¿qué es un bidi? Pues es un código QR que ofrece información codificada en un código de barras bidimensional. Es una información limitada, apenas uns pocos caracteres, pero los suficientes para componer algo, desde mi punto de vista, apreciable por el lector. Es lo que tiene ser un amante de la ficción mínima.
El 3 de Febrero de 2012 descubrí la tienda de Abraham Nedderman, Dice Creator. Sí, ya no existe, qué le vamos a hacer, pero en ese momento su tienda era una realidad y contacté con él para plantearle la posibilidad de fabricar dados personalizados con un código QR concreto en cada cara. 20 caracteres. Un suspiro, lo suficiente para crear. Así que todo estaba en marcha. Abraham era otro artista, como yo. No quería vivir de sus dados, lo veía como algo creativo. Algo artístico. Es emocionante cuando crees que has descubierto un alma gemela.
Invertí lo suficiente para crear 8 dados. Aproximadamente 70 €. Todo estaba saliendo tal y como estaba planeado.
El 5 de Febrero Abraham me dijo que tenía mis códigos QR preparados. Que empezaba a fabricar los dados.
Ahí se acabó todo.
Desde entonces hasta hoy todo han sido silencios, excusas, disculpas.
Es evidente que no volveremos a coincidir, y que en el mundo suceden a diario tragedias mucho peores, pero en fin, me apetecía hablaros de este timador profesional. Seguro que tras leer esta entrada en el blog tiene otra excusa, pero no es necesaria. Me ha engañado y me ha birlado 70 €. Tendré que vivir con ello. Pero la verdad es que, como le dije, el dinero es lo de menos. Lo que quería eran los dados. Triste situación, la verdad.
P.D. Con la gente de M.E.T.A. MAME la experiencia ha sido menos dolorosa, pero también triste. He comprado su fanzine y nunca me ha llegado. Les he consultado sobre ello y la respuesta ha sido… triste. En fin, en este caso era simplemente apoyar un proyecto que me parecía interesante. Imagino que en estos tiempos los clientes cada vez tienen menos la razón.