Ya no estoy en Facebook. Ni en Google+. Sigo en Twitter porque me permite escribir ficción mínima y porque gracias a esta herramienta he descubierto una fantástica red de aficionados a la literatura más breve, tanto lectores como escritores. A pesar de todo sigo considerándome un escritor social, un escritor 2.0. De esos que pasean por los foros de Internet, que son accesibles a través del mail o de cualquier otra forma de contacto, que publican en la red y leen en la red.
Existe otro tipo de escritores sociales que no termino de entender. Son esos escritores que te añaden en Facebook o en Google+ o en Twitter incluso -aunque aquí ocurre menos- y te bombardean con su obra. Una y otra vez. Es como si para ellos añadir a otros escritores fuese una forma de ampliar su círculo de lectores. No logro entenderlo. Yo cada vez que añado a un autor a mi Twitter lo hago porque me interesa su obra, o me interesa compartir con él la literatura. No pienso en él solo como un lector más, sino como un compañero de fatigas del que puedo aprender y con el que puedo debatir sobre aspectos creativos.
A no ser, claro, que como últimamente sospecho, todas las personas que hablan en castellano sean escritores. Todas. Y lo único que tengan en mente es vender su libro. Y claro, solo pueden vendérselo a otros escritores.
Aterrador, ¿no?



Hola, no puedo compartir más esta misma sospecha con que cierras la entrada…Y el post en general. Lo que nació como herramienta de comunicación se está convirtiendo en un arma de marketing masivo y destapa uno de los crímenes (ya que hablamos de sospecha) de la literatura nacional…y es que parece que hay más escritores que lectores… o peor, que hay pocos escritores que lean. Un saludo.
Hola, la entrada la veo muy acertada. Poco a poco voy entrando en estos círculos de escritores que te adhieren con velcro la noticia de su nuevo libro. Da miedo pensar que todos los que leemos somos escritores. Yo particularmente no soy escritor, aunque supongo que ando por las lindes.
A parte, quisiera que sepas que el proyecto de ficción interactiva que me mandaste necesitará un poco de tiempo. Supongo que a la crisis no le preocupará cargar las culpas de este retraso, ya que tiene las espaldas bien cargadas. Te mando algo nada más pueda, un saludo.
Rubén, cuando puedas, no hay prisa
Y lo de que todos los que leemos somos escritores da miedo, sí. Pero es muy probable que no todos los escritores lean
Sobre las redes sociales, yo las veo como un círculo literario. Enriquecedor e incluso orientativo. Por ejemplo, la polémica que hubo hace un tiempo sobre la calidad de los textos de ficción de género en castellano me sirvió a mí para ver con otros ojos lo que estaba haciendo y poner mi escritura en barbecho.
A mí uno me llegó a pedir que le dejara insertar publicidad de sus obras en mi muro de Facebook (al menos preguntó). Y no lo entiendo. Con lo grande que es la red, y esta gente pretende conseguir ventas en círculos que apenas están entre las 500 o 1500 personas (y que se dedican a lo mismo que ellos). Incluso como razonamiento comercial lo veo torpe o desesperado.
Yo confieso que hago publicidad, pero como lector. Me encanta compartir lo que me gusta, y si es de autores no muy conocidos, lo hago aún con más ahínco. No busco intercambio de publicidad, me sentiría incómodo.
Creo que lo que ocurre es que los sólo-lectores como tales están desorganizados y/o no se muestran como tales en las redes sociales, y por eso los escritores encuentran antes a otros escritores. O quiero creerlo, porque como he comentado en otra ocasión, la tendencia a que el peso de la crítica de género caiga en los propios autores apoya la tesis que propones. Sólo autores vendiéndose entre ellos y criticándose entre ellos. Sí, es terrorífico.
xDDDD Me ha encantado tu artículo, porque tienes mucha razón. Yo cerré mi cuenta en google+ por lo mismo, solo me agregaba gente para hacerse publicidad y en FB sigo, pero hice una buena limpieza de contactos (y todavía me sobra alguno). Me gustan las redes sociales, me gusta hablar con la gente y compartir, incluso entiendo la publicidad, pero ha llegado a un exceso aterrador. El problema es que antes, con los foros, ibamos a compartir experiencias, hablabamos, era otra cosa… había diálogo. En las redes sociales a veces da la sensación de que tú tienes tu hueco y ya está, solo hablas con el que se te acerca, no sales a ver qué hacen los demás, no te interesa. Y no lo entiendo. No sé, será que yo soy de otra época.
Moisés, ese círculo literario es lo que yo buscaba, pero salvo excepciones contadas no es lo que he encontrado.
Raelana, lo que dices de los foros es exactamente lo que siento yo. Antes hablábamos allí, en foros y en listas de correo, directamente, uno con otro. Ahora nos refugiamos en blogs y muros de Facebook y no mostramos interés por lo que hacen los demás. Es tristísimo.
Yo sigo “pululando” por foros porque creo que es ahí donde la comunicación fluye mejor. De hecho abrir un blog ha tenido como daño colateral que me pasee menos por ellos, pero es algo que no quiero perder.
Tendría que haber dicho que las redes sociales son parte del círculo literario (de hecho la polémica que cité surgió en un foro). Facebook y sucedáneos pueden ser muy demandantes y exigentes, y no siempre merecen el tiempo y el esfuerzo de filtrado.
En eso los foros no tienen rival. Tienen otro tempo y el spam está mal visto. Pero su uso parece decreciente, por desgracia. Me pregunto si es cosa de aquí o también sucede en el extranjero.
Aunque estoy de acuerdo en lo que dices hay que añadir que yo noto en los foros cada día más una fuerte presencia de “hilos para hablar de MI libro” donde el autor cuelga su día a día y muy pocos le responden y una ausencia muy acusada de “hilos para hablar de libros”. Y es descorazonador. Pareces raro pretendiendo hablar de libros de autores extranjeros (“¡Anatema! ¡Invasores! ¡Nosotros somos mejores!”) que a nadie le interesan porque no los ha escrito un forista amigo…
Sip, eso es muy normal, y se sorprenden de que nadie responda o se interese en su obra cuando son recién llegados al foro. No valoran el tiempo de los demás. Tiempo que, claro, los demás dedican a escribir sus propios libros y sus propias entradas promocionales en el foro
Yo creo que se ha perdido la pasión por leer. Es terrible. Creo que hay gente que piensa que tiene que leer el mismo número de libros que escribe al año.