¿Escribir o publicar?

Tras leer este interesante hilo en Ocio Zero abierto por palabras y en el que han realizado valiosas aportaciones, entre otros, Ángeles Pavía (correctora de estilo) y Patapalo (escritor y editor), me surge de nuevo el dilema del escritor que, antes de aprender a escribir, quiere publicar.

Se habla en el hilo de la necesidad de contar con un corrector de estilo para una obra. Comparto totalmente esa necesidad, así como la del editor, una figura a veces denostada pero que para mí es imprescindible. Eso, por supuesto, no quita que como muchos otros autores yo haya hecho mis pinitos en la autoedición, publicándome algunas obras que o bien carecían de viabilidad comercial o bien quería controlar de principio a fin. Pero bueno, vamos al grano, que me lío como siempre.

En este hilo se habla de la necesidad de contar con un corrector de estilo pero no desde la editorial, sino desde el autor. Es decir, que sea el autor el que costee el gasto de un corrector de estilo para mejorar su obra. Y digo yo (y Patapalo, por ejemplo), ¿no será mejor invertir ese dinero en un taller literario o en cualquier otra herramienta que te permita crecer como autor? Porque si un autor necesita pagar a un corrector de estilo para que su libro llame la atención a un editor algo me falla. Ah, y la propuesta más asombrosa era la de pagar un corrector de estilo para presentar un libro a un concurso. Está claro que hablamos de publicar, no de escribir. ¿Desde cuando un escritor convierte su obra en un producto? No sé, es la impresión que me ha causado el hilo, quizá esté equivocado.

Por otro lado se habla sobre la necesidad de un corrector de estilo para un autor que se autoedita. Y de nuevo estoy de acuerdo. Pero también es necesario un editor, un maquetador, un ilustrador, un publicista, etc. Si volvemos a convertir la autoedición en algo que implica un pago previo a la publicación, no me vale. Un autor no debe pagar por escribir. Ah, espera, claro, no, por escribir no.

Lo que está claro es que cada vez parece más evidente que un escritor debe pagar por publicar.

Y eso, desde mi punto de vista, es un gravísimo error.

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4 respuestas a ¿Escribir o publicar?

  1. Rubén dice:

    La verdad que cada vez veo más claro que el autoeditarse es como un cuchillo de doble filo para tu futuro lector. Es un producto barato pero no profesional. Hace ya un tiempo que leo libros auto editados, revistas, fanzines… y veo muy poca calidad en la edición o ninguna. Tanto un corrector de estilo como un diseñador mejoraría el acceso al libro y al contenido. Los programas de edición y corrección ortográfica, no pueden llegar a la profesionalidad y a la creatividad de una persona cualificada, eso está claro.
    Todos tenemos derecho a intentarlo y aprender en el proceso, la mejor inversión para un autoeditor es aprender todo el proceso de una forma profesional: los mejores programas, estudiar gramática, diseño y algo de edición. Eso es complicado pero barato o gratuito. Pero si el producto que muestras, por muy bueno que sea el contenido, esta hecho de cualquier forma, la opinión del lector se verá modificada por un todo, por el paquete completo.
    Veo recopilatorios de cuentos donde se usan 4 o 5 tipografías, imágenes pixeladas, un diseño de página para cada dos hojas, faltas ortográficas y de estilo que hacen una locura el llegar de forma fluida al texto. No sé si me explico. Pero me lo pensaría la segunda vez que comprara una obra a ese autor u a otro que se le pareciere.
    No es solo el marketing, sino la forma de mostrar tu obra al público con éxito.
    Merece la pena asegurar que tu trabajo tiene buena calidad, es lo mínimo que se le pide a alguien que cobra por su obra aunque sea a bajo precio. Ahora bien, si el producto es gratuito, no veo objeción en que el autor no le dedique tiempo o dinero a pulir su obra, sin peinarla antes de salir a la calle. No creo que pase de los primeros lectores, aunque he visto ya muchas cosas imposibles.
    Bueno, esta es mi opinión. No sé ustedes…

  2. Darío Vilas dice:

    Y cuando ya hay casos de escritores que se costean correctores de estilo para mejorar obras que han firmado con un sello editorial, la cosa es más que grave. Por un lado, los sellos invierten menos en el tema de las correcciones a medida que descienden las ventas y quieren rentabilizar (se pueden encontrar libros en editoriales importantes que parecen corregidos por automatismos de programas informáticos), y por otro parece que a los autores cada vez les da menos reparo pagar por publicar.
    La cuestión es esa, que ya no se escribe como fin en sí mismo, sino para publicar. Debo reconocer que por un momento yo también perdí el rumbo y olvidé lo prioritario, que es el proceso creativo. Afortunadamente, recibí un mazazo de realidad que me devolvió la sensatez y me hizo recordar para qué me metía en este berenjenal. Y vuelvo a disfrutar como nunca del placer de crear. Cualquier cosa a mayores, premio al caballero.

  3. Antonio dice:

    ¿Dónde empieza la cadena de la creación?
    Por lo visto acaba en ‘publicar’. Vale. Pero, ¿dónde empieza? ¿Un corrector de estilo?. ¿Y si adelantamos un paso más y contratamos a un negro (afroamericano, por no ofender a nadie) para que plasme nuestra idea?

    P.D.: el clavel te queda raro.

  4. Nah, el clavel es precioso :)

    Gracias a todos por vuestros comentarios.

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