En Totenhaus, la casa de los muertos, tú eres el protagonista.
Tú decides qué hacer en cada momento. En función de las decisiones que tomes alcanzarás un final distinto. Esta historia no te llevará más de media hora, pero es recomendable que seas consciente de que dispones de ese tiempo para dedicárselo a La Muerte sin interrupciones.
Disfruta de este viaje a la oscuridad.
Todas las acciones que realices tendrán una consecuencia, todas tus decisiones tendrán un valor. Reflexiona sobre ello antes de decidir, porque no hay posibilidad de dar marcha atrás. Y si las consecuencias no son soportables, no te preocupes: podrás volver a entrar en esta casa todas las veces que quieras.
Siempre ha sido así en la casa de los muertos.
«Totenhaus me parece una apuesta arriesgada dentro del mundo actual del librojuego, un libro donde prima la narrativa (excelente la pluma de Eximeno, como siempre) frente a la jugabilidad pura.
Es un título ideal para recomendárselo a aquellos que insisten con aquello de: "¿pero los librojuegos no eran esas movidas para niños de los 80?".
Se sentirán cómodos porque no tiene mecánicas complejas y la narrativa prima ante las decisiones, pero sobre todo se darán cuenta de que esto no es para niños. Aquí no hay héroes. Solo personas devastadas por los acontecimientos.
[..]Es un librojuego donde priman más las sensaciones que transmite que la historia que cuenta, algo habitual en otras obras del autor».
Chemo Umbría
«A mi juicio, no existe ningún otro librojuego mejor escrito que este, que cale tanto y provoque tantas sensaciones intensas (por cierto, con el maravilloso acompañamiento de Juan Carlos de Pablo como ilustrador). Eso, por sí solo, basta para que también lo considere el mejor librojuego estilo ETPA publicado hasta ahora».
Juan Pablo Fernández del Río
«Totenhaus es un buen ejemplo de narración que saca todo su potencial en formato interactivo.[..] En mi opinión, el formato librojuego es muy acertado para Totenhaus. Se trata de remover al lector, de implicarlo. Transformarlo en el protagonista es una forma de darle fuerza a la narración. Eximeno podría haber elaborado, con este mismo material, un buen relato en tercera persona, también inquietante. Pero no funcionaría igual, su efecto no sería tan potente».
Joseto Romero